Desde su primer esbozo, hace más de una década, el sistema de navegación por satélite Galileo se ha visto inmerso en una carrera de obstáculos que parece no tener fin. Retrasos, falta de inversión privada, continuas peticiones de más dinero a la UE... El último tropiezo se lo ha dado con los papeles secretos del Departamento de Estado destapados por Wikileaks, que ponen de manifiesto hasta dónde llegan las dudas sobre el programa que pretende convertirse en la alternativa europea al estadounidense GPS (Global Positioning System).